miércoles, 17 de octubre de 2007

ARUKI MURAKAMI, para leer

“Tenemos habitaciones en nuestro interior, no visitadas nunca u olvidadas. De tanto en tanto, nos aventuramos por un pasaje que nos lleva a esas habitaciones. Y encontramos en ellas cosas que sabemos que nos pertenecen, pero es la primera vez que las vemos”...
Algo así puede leer en la última novela de un escritor japonés, interesante y muy entretenido, que se llama ARUKI MURAKAMI (han barajado su nombre e la elección del último Nobel). Es una literatura algo diferente, pero muy sugerente... en fin, como los buenos pasteles lo mejor es probarlo: el libro se titula "Kafka en la orilla", y si quereis leer algo sobre él, basta con pinchar en los enlaces de las páginas siguientes, por ejemplo, (y así se visitan sitios):
http://www.bilbaoblogs.com/blogs/escepticos/000_000188
http://www.letraslibres.com/index.php?art=11797
Otrso libros de Murakami se titulan: "Tokio blues" (más realista y curioso), "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo", "Al sur de la frontera, al oeste del sol", "Spuknik mi amor"...

miércoles, 10 de octubre de 2007

HAY DÍAS...

"Los conocía. A los dos. Estaban enamorados.
La chica era muy joven... tenía unos 17 o 18, creo. Él era bastante mayor. Era un poco salvaje y rebelde. Ella era muy guapa, ¿sabes? Juntos todo lo convertían en una especie de aventura. Incluso ir al supermercado se convertía en una aventura. Siempre se estaban riendo por tonterías. Le encantaba hacerla reír. Y no se preocupaban de lo demás, porque lo único que querían era estar juntos. Siempre estaban juntos. Eran muy felices. Él la amaba más de lo que nunca había creído posible.
(...)Él empezó a beber mucho. Y volvía tarde a casa para ponerla a prueba, para ver si se ponía celosa. Quería darle celos pero no se ponía celosa: sólo se preocupaba por él. Y eso aún le desesperaba más. Pensaba que si no tenía celos era porque no le importaba. Los celos eran una señal del amor que sentía por él. Entonces, una noche le dijo que estaba embarazada. Estaba de 3 o 4 meses. Y él ni siquiera lo sabía. De repente, todo cambió. Dejó de beber y consiguió un trabajo fijo. Estaba convencido de que le amaba porque llevaba a su hijo. Él pensaba dedicarse a formar un hogar para ella. Pero empezó a ocurrir algo extraño. Ni siquiera lo notó al principio. Ella empezó a cambiar.
El día que nació el niño empezó a irritarle todo lo que la rodeaba. Se enfadaba por todo. Hasta el niño le parecía una injusticia. Él intentaba que las cosas estuvieran bien para ella. Le compraba cosas, salían a cenar una vez a la semana... Pero nada parecía satisfacerla. Durante dos años luchó para volver a estar unidos como al principio. Pero, finalmente, supo que nunca funcionaría, así que volvió a la bebida, pero esta vez en serio.
Ahora, cuando volvía tarde a casa, ella no estaba preocupada ni celosa. Sólo enfurecida. Le acusaba de tenerla atada, por haberle hecho un hijo. Le dijo que soñaba con escapar. Sólo soñaba una cosa, escapar. Se veía a sí misma corriendo desnuda por una carretera, atravesando campos y cauces de ríos. Siempre corriendo. Y siempre justo cuando estaba a punto de conseguirlo él aparecía allí. La atrapaba de algún modo. Aparecía para retenerla. Cuando le contó estos sueños, él los creyó. Supo que, o la retenía, o se iría para siempre. Así que le ató una campanilla al tobillo para poder oirla por la noche si se levantaba de la cama. Pero aprendió a silenciarla metiendo un calcetín. Consiguió escurrirse poco a poco de la cama y salir al exterior. Él la oyó, cuando el calcetín cayó, corriendo hacia la carretera. La cogió, la llevó a rastras a la caravana... y la ató a la cocina con su cinturón. La dejó allí, volvió a a la cama y se quedó tumbado escuchando sus gritos... y los gritos de su hijo. Se sorprendió porque ya no sentía nada. Todo lo que quería era dormir.
Por primera vez, deseaba estar lejos, perdido en un vasto país donde nadie le conociera. Un sitio sin gente ni calles. Soñó con ese lugar sin saber su nombre. Y cuando despertó, estaba ardiendo. Había llamas azules quemando las sábanas. Corrió atravesando las llamas hacia las únicas personas que amaba. Pero se habían ido. Sus brazos estaban ardiendo, se lanzó fuera... y rodó por el suelo mojado. Y echó a correr. Nunca miró atrás hacia el fuego. Sólo corrió. Corrió hasta que salió el sol. Y no pudo correr más. Cuando se puso el sol, corrió otra vez. Corrió así durante cinco días... hasta que todo signo humano desapareció."
Extraído de una secuencia de "PARÍS, TEXAS", de Wim Wenders
(Se puede leer con música de fondo,
(Incluso ver unas imágenes -sólo hay que pinchar aquí-:
Buen día...

miércoles, 3 de octubre de 2007

FOTOS DE GRUPO

Hemos compartido muchos momentos buenos y malos en común así que me he puesto a rebuscar entre mi disco duro para seleccionaros unas cuantas fotos de grupo.
Como veis no es fácil encontrar una foto en la que estemos todos pero entre unas y otras seguro que apareceis en alguna.
Por supuesto que la Clarita conserva en sus archivos un monton mas en papel, pero como estas estan mas a mano ahí las teneis en un nuevo album. ( ya sabeis hay que pulsar en el enlace de fotos).

Besos Monty.